“Las instituciones federales de enseñanza no pueden establecer la exigencia de vacunación contra la Covid-19 como condicionante para el regreso a las actividades educativas presenciales”, dice la resolución publicada este jueves en el Diario Oficial brasileño, con la firma del pastor evangélico Milton Ribeiro, ministro de Educación de Jair Bolsonaro.

En un nuevo episodio de la guerra del gobierno contra las medidas sanitarias, Ribeiro intenta prohibir que las universidades federales exijan el certificado de vacunación a alumnos y profesores para asistir a clases presenciales.

Algunos rectores ya evalúan recurrir a la justicia y, según dijo a Télam el exministro de Educación y excandidato presidencial del Partido de los Trabajadores Fernando Haddad, tienen rezón porque “la medida viola una vez más la autonomía universitaria, que es un principio constitucional”.

Después de haber divulgado todo tipo de fake news y teorías conspirativas sobre la pandemia, haberse opuesto a la cuarentena, el distanciamiento social, el uso de máscaras, las vacunas y todas las medidas que fueron tomándose en el resto del mundo, y haber divulgado y distribuido falsos tratamientos sin comprobación científica, ahora la obsesión de Bolsonaro es impedir el pase sanitario y la vacunación infantil.

Es una constante desde que apareció el coronavirus: en lo que más gasta energías el gobierno brasileño es en boicotear cualquier cosa que pueda salvar vidas y promover cualquier otra que ayude a que haya más muertes. Ya hubo –oficialmente– más de 618 mil.

El pase sanitario es un certificado oficial de vacunación que puede imprimirse o descargarse en el celular, con un código QR para comprobar su autenticidad.

En muchos países donde el acceso a las vacunas está garantizado, debe presentarse para abordar un vuelo, pasar por migraciones, entrar a un restaurante, un café, una discoteca, asistir a un espectáculo, un partido de fútbol, etc.

Así, se protege al resto de las personas, que no son obligadas a compartir espacios cerrados o aglomeraciones con quienes se niegan a vacunarse y ponen en riesgo a los demás. Una regla básica de convivencia que tiene amplio consenso en el país vecino.

Según una encuesta de la Confederación Nacional de la Industria realizada en noviembre, el 65% de los brasileños está a favor de que los establecimientos comerciales y otros lugares exijan comprobante de vacunación a sus clientes como requisito para entrar y el 66% dice tener miedo de convivir con personas que no se vacunaron.

Otra encuesta de Ipsos, realizada este mes, mostró que el 88% de los brasileños está a favor de que las empresas exijan el certificado de vacunación completa a sus empleados para volver al trabajo presencial.

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