Se incorporarán al CONICET 14 ingresos a la carrera de Investigador Científico y Tecnológico, y se otorgarán 20 becas posdoctorales y 10 doctorales. Además, Nación y Provincia trabajarán en la Agenda Territorial Integradora de Ciencia, Tecnología e Innovación de Chaco.

El gobernador Jorge Capitanich y el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación Daniel Filmus rubricaron, este lunes, el acuerdo para el Proyecto Especial Chaco que busca fortalecer las capacidades científico-tecnológicas en áreas temáticas estratégicas para la provincia.

Además, firmaron una carta de intención para trabajar en la Agenda Territorial Integradora de Ciencia, Tecnología e Innovación (ATI-CTI) de la provincia, en el marco del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030.

El acuerdo establece el financiamiento de 14 ingresos a la carrera del Investigador Científico y Tecnológico del CONICET (CIC), 20 becas posdoctorales y 10 becas doctorales cofinanciadas por el gobierno en institutos de doble dependencia CONICET-UNNE y CONICET-UNCAUS.

Así como en dependencias académicas y de investigación y servicio y en estaciones experimentales de unidades divisionales como el INTA (estaciones experimentales de Saénz Peña, Las Breñas y Colonia Benítez), el Instituto de Medicina Regional (IMR de la UNNE), Laboratorio Quitex en la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Resistencia y la Escuela de Gobierno y Negocios de la UNCAUS.

Chaco es una de las cuatro provincias que forma parte de los Proyectos Especiales para Provincias de CONICET junto con Catamarca, La Pampa y San Juan. La iniciativa involucra un compromiso presupuestario de alrededor de $36 millones anuales, cofinanciados entre la provincia y CONICET.

El programa tiene como meta la federalización del CONICET que, como muchos organismos, presenta una concentración de becarias y becarios en el Centro del país, mientras que en el Norte y el Sur de la Argentina los números se reducen drásticamente.

Chaco tiene 3,8 investigadores del CONICET por cada 100 mil habitantes, mientras que Buenos Aires cuenta con un promedio de 18,7 y Misiones 6 investigadores por cada 100 mil habitantes.

“Chaco siempre estuvo desfavorecida en la asignación de recursos para la investigación científica y tecnológica, hay una profunda asimetría en esta comparación y estamos trabajando, de forma conjunta, para repararla”, enfatizó Capitanich, acompañado por la vicegobernadora Analía Rach Quiroga.

Para ello, la particularidad que tiene el programa nacional es que cada provincia establece las áreas temáticas centrales que se deben financiar. “Con el convenio trabajamos en fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas en temáticas estratégicas para Chaco”, aseveró el gobernador.

En esta línea, remarcó los importantes centros de investigación que tiene la provincia, como por ejemplo el Centro Biotecnológico que funciona en el predio de la Escuela de Jardinería.

De igual manera indicó que es central avanzar en la creación del Instituto Chaqueño de Ciencia, Tecnología e Innovación, organismo autárquico que funcionará en un edificio propio y espera la sanción en la Cámara de Diputados.

Del acto participaron la presidenta del CONICET Ana María Franchi; la directora del CONICET Nordeste, Marisa Censabella; el ministro de Educación de Chaco, Aldo Lineras; el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Sager.

Se hicieron presente, además, representantes de universidades y centros de investigaciones que tienen lugar en la provincia.

La ciencia al servicio de la sociedad

El ministro Filmus remarcó que el objetivo siempre debe ser poner a la ciencia a resolver las demandas concretas de una sociedad.

Lo que implica ocuparse de cuestiones que tienen que ver con la salud, con los procesos productivos y con problemas sociales como la pobreza.

“Estamos en condiciones de financiar un crecimiento y apoyar a la provincia en la creación del Instituto Chaqueño de Ciencia, Tecnología e Innovación. Estamos en condiciones de tener políticas de Estado que no se encuentran atadas a los calendarios electorales”, indicó.

De esta manera, el funcionario consideró fundamental que las demandas científicas no sean planteadas desde Nación, sino discutidas en cada provincia para saber cuáles son las prioridades donde hay que colocar los recursos, cómo hacer para mejorar la cantidad y la calidad de las y los investigadores que existen.

“Estamos decididos a cambiar el modelo productivo del país, la matriz productiva que tiene a la Argentina basada fundamentalmente en la producción primaria muestra el agotamiento cíclico, muestra que tarde o temprano entramos en una crisis y agotamiento de los procesos productivos.

Por lo que es necesario aplicar más ciencia y tecnología, generando además mayor productividad y competitividad en la economía”, aseveró el ministro.

Agenda Territorial Científica y Tecnológica

La carta de intención firmada busca elaborar la Agenda Territorial Integradora de Ciencia, Tecnología e Innovación (ATI-CTI) de la provincia que es un instrumento del Plan Nacional 2030.

El objetivo es favorecer la intervención de forma consistente con las especificidades territoriales de cada jurisdicción subnacional, sus capacidades y su potencial para innovar.

Asimismo, proporcionan un elemento ordenador para robustecer la planificación de acuerdo a plazos establecidos para el logro de resultados en el corto, mediano y largo plazo (2023-2030), teniendo en cuenta que se trata de agendas flexibles capaces de ser adaptadas a nuevas prioridades, habilitando su revisión periódica.

Sus contenidos son producto del trabajo concertado entre el organismo provincial de ciencia y tecnología con organismos públicos, entidades del sector privado y organizaciones sociales, y con el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación y el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología.

Una ciencia para todas y todos

La directora del CONICET Censabella, valoró el proceso de federalización del organismo, y el Proyecto Especial Chaco que brinda a la provincia la posibilidad de establecer los temas estratégicos a financiar.

“Es un gran paso, que en definitiva establece la demanda social a la ciencia y es que deje de ser un lugar de especialistas que se leen entre sí, sino que sea una ciencia que salga al servicio de la comunidad”, remarcó.

El ministro Lineras celebró las iniciativas y aseguró que se trata de un momento histórico para Chaco porque se encara, de una manera clara y concreta, la posibilidad de desarrollar tareas de investigación con un organismo de excelencia como el CONICET.

“Nos comprometemos a dar el máximo esfuerzo para que la función de investigación se pueda alinear con una tarea que en la Argentina es de calidad reconocible”, agregó.

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