El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Mark Milley, reconoció ante el Senado que la retirada de Afganistán fue un «fracaso estratégico» al que se llegó no por la gestión de 20 días sino por los «efectos de veinte años» de guerra.

«Ha habido cuatro presidentes, veinte comandantes, siete u ocho jefes del Estado Mayor Conjunto, docenas de secretarios de Defensa y resultados como éste no están determinados por los últimos cinco o veinte días, o por el último año», evaluó Milley en su comparecencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado.

«Fue un fracaso estratégico y no hay otra forma de describirlo, pero es resultado de una acumulación de hechos durante veinte años, no de 20 días», insistió.

Agregó que «hay una gran cantidad de lecciones estratégicas, operativas y tácticas que deben aprenderse»,

El general reveló que ya a finales de 2020 le advirtió tanto al expresidente Donald Trump como al actual, Joe Biden, que llevar a cabo «una retirada acelerada» podría «poner en riesgo» los logros cosechados en Afganistán y causar un «daño» a la credibilidad mundial de Estados Unidos.

Milley hizo su exposición junto al resto de los principales responsables jerárquicos del Pentágono, el secretario de Defensa, Lloyd Austin y el general del Comando Central, Frank McKenzie, para responder por primera vez a las preguntas del Congreso después de la caótica salida de Afganistán.

Para Miley «queda por ver si los talibanes pueden o no consolidar el poder o si el país se fracturará en una nueva guerra civil», pero «debemos continuar protegiendo al pueblo estadounidense de los ataques terroristas que emanan de Afganistán».

«Una red A -Qaeda o un grupo Estado Islámico reconstituido con aspiraciones de atacar a Estados Unidos es una posibilidad muy real», advirtió a los senadores, según reporte de las agencias de noticias Europa Press y AFP.

Austin admitió también que la retirada «no fue perfecta», pero ponderó que se trató del «puente aéreo más grande llevado a cabo en la historia de Estados Unidos y se hizo en 17 días».

«Sacamos a tanta gente tan rápidamente de Kabul que nos encontramos con problemas de capacidad y gestión en otras bases fuera de Afganistán», analizó.

El secretario de Defensa remarcó que mientras desde el Pentágono se estimaba que entre 70.000 y 80.000 personas podrían haber sido evacuadas desde el aeropuerto Hamid Karzai de Kabul, finalmente el Ejército pudo sacar del país a más de 124.000 personas, unas 7.000 al día, en aviones que en ocasiones lograban despegar «cada 45 minutos».

Recordó luego que el colapso del Gobierno afgano «tomó a todos por sorpresa» y responsabilizado directamente al exmandatario Ashraf Ghani, así como a la «profunda corrupción» y al «deficiente liderazgo» del resto de las altas autoridades.

«Ayudamos a construir un estado, pero no pudimos forjar una nación», resumió el jefe del Pentágono, quien lamentó que las tropas afganas, tras ser entrenadas, se «desvaneciesen», sin siquiera disparar «un solo tiro».

«No había ninguna evaluación de Inteligencia que previera el derrumbamiento de gobierno y ejército en once días», indicó.

Por su parte, el comandante McKenzie volvió a asumir toda la responsabilidad del ataque que a finales de agosto costó la vida de once civiles inocentes, entre ellos siete niños, cuando un avión no tripulado del Ejército de Estados Unidos bombardeó un complejo residencial de Kabul donde creía que se encontraba un integrante del Estado Islámico Provincia de Jorasán (ISKP).

«No estaba bajo presión y nadie bajo mi cadena de mando lo estaba. Actuamos basándonos en la lectura de los informes y de las investigaciones, pero esta vez, trágicamente, nos equivocamos», concluyó.

Fuente: Télam

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