En pocas semanas Europa ha pasado a ser el centro de la pandemia. El horizonte vuelve a estrecharse con la amenaza de un nuevo confinamiento o medidas más drásticas para contener el avance del virus.

Durante la primera semana de noviembre la zona Europa acumuló el 60% de los casos de Covid-19 contabilizados en el mundo. Ello se tradujo en otra cifra alarmante: de las 26.726 muertes ocasionadas por el virus en ese periodo (fuente OMS) el 55% se registraron igualmente en el Viejo Continente. La pandemia se ha vuelto a arraigar en Francia, Austria, Bélgica, España, Italia, Países Bajos, Gran Bretaña, Alemania y Suiza mientras que en Europa del Este la quinta ola ya ha llevado al colapso a los hospitales.

Las estadísticas continentales derriban todos los argumentos de los antivacunas y los antitodo: los países donde el coronavirus está haciendo estragos son aquellos donde las tasas de vacunación son las más bajas. En Bulgaria, de las 1.186 personas que murieron la semana pasada debido a la Covid 19, el 90% no estaban vacunadas. Suiza es el país de Europa del Oeste menos vacunado y esa ausencia se hace sentir con un rebrote espectacular de la pandemia y una tasa de incidencia que subió a 474 personas por cada 100 mil habitantes.

En total, Europa suma hasta hoy unos 250.000 casos y 3.600 muertos por día. Hans Kluge, director para Europa de la OMS, advirtió que “somos, de nuevo, el epicentro. El ritmo actual de la transmisión en los 53 países europeos es muy preocupante. (…) Si continuamos en esta trayectoria podríamos llegar a tener medio millón de muertos por Covid-19 de aquí al mes de febrero”.

En Francia, la tasa de incidencia del virus progresa en una escala de 40 a 50% por semana. El gobierno ha descartado decretar un nuevo confinamiento de la población, pero no recurrir a todos los demás útiles necesarios para detener el repunte de la pandemia: nueva campaña de vacunación, gestos barrera reforzados y teletrabajo figuran en la caja de Pandora que podría abrirse en las próximas semanas. Según aclaró el ministerio francés de Trabajo, la vuelta generalizada al teletrabajo no se justifica por el momento porque “la situación no es la misma que en la primavera pasada. Hoy, el 90% de los adultos están vacunados”.

El pasado 9 de noviembre, el presidente francés, Emmanuel Macron, sólo anunció la obligación de una tercera dosis de la vacuna para las personas mayores de 65 años. De esa tercera dosis dependerá la obtención del pase sanitario.

Comparada con los países vecinos donde la situación empeora a pasos agigantados Francia permanece en una escala constante pero prudente de la expansión del virus. Fuera de Europa del Este, hoy son Alemania, Países Bajos y Austria los países donde la situación comienza a ser crítica y donde se apunta directamente a los no vacunados. Austria tiene la tasa de incidencia más elevada de Europa y por ello decretó el confinamiento de todas las personas no vacunadas.

En los Países Bajos han vuelto los días sombríos con el cierre de los bares, restaurantes y supermercados a las 8 de la noche y los comercios no esenciales a las seis. En Alemania, donde la tasa de incidencia es tres veces superior a la francesa, la canciller Angela Merkel apretó las tuercas ante la degradación de la situación sanitaria.

En este contexto, Merkel decidió generalizar las restricciones para las personas no vacunadas, así como instaurar la obligación de la vacuna para el personal de los hospitales. Merkel precisó que la llamada regla del “2G” será aplicada en cuando se llegue a tres muertos por cada 100 mil habitantes.

Dicha regla estipula que sólo los vacunados (geimpfte) y las personas que ya se curaron de una infección (genesene) podrán acceder a los lugares públicos como los restaurantes o los conciertos. Los demás se quedarán afuera.

Grecia prepara medidas similares al tiempo que en Bélgica la opción del teletrabajo será obligatoria cuatro días por semana hasta el 12 de diciembre. La ofensiva frente a la quinta ola se concentra ahora en los países y categorías sociales que no han recurrido a la vacuna. Medios, ministros, instituciones nacionales y europeas como la Agencia Europe de los Medicamentos (AEM) o dirigentes políticos orientan la presión hacia esos sectores.

En París, los centros de vacunación fueron cerrando poco a poco con el paso de las semanas. Sin embargo, muchos empiezan a ser habilitados otra vez.

La quinta dimensión del virus golpea las puertas. Desde la primera ola de la primavera de 2020, Europa atravesó otras tres: en el otoño de ese mismo año, durante el invierno de 2021 y luego en julio de 2021, en el curso del verano.

Esa última disparó la corrida hacia los centros de vacunación, particularmente en Francia en donde, luego de una intervención televisada de Emmanuel Macron, más de un millón de personas pidieron cita para vacunarse en apenas 24 horas.

El tiempo ha pasado, los protocolos se respetaron, pero el virus sigue arraigado en la vida de cada día y empaña cada semana las perspectivas y la libertad del futuro.

Fuente: P12

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