
El escritor, docente y exministro de Educación, Francisco "Tete" Romero, analizó el debate nacional sobre quién debe financiar la educación y repasó cómo fue el proceso de transferencia de escuelas desde la Nación hacia las provincias. “Antes de 1976, el financiamiento educativo tenía la siguiente relación: Nación aportaba el 80% del total y las provincias el 20%”, explicó.
Recordó que el primer intento de descentralización se produjo durante la dictadura de Onganía, entre 1968 y 1969, cuando se transfirieron 1.180 escuelas primarias a las provincias.
“Se transfiere o delega la responsabilidad nacional que pagaba los sueldos a los docentes, que se ocupaba de la totalidad de la infraestructura escolar y de todo lo que atañe al funcionamiento de una escuela, a la provincia sin fondos para seguir solventándolas”, remarcó.
El funcionario señaló que el cambio estructural más fuerte se dio en 1978. “El gran golpe se produce en 1978, porque se transfieren la totalidad de los jardines de infantes y de escuelas primarias a todas las provincias”, sostuvo. En el caso del Chaco, indicó que eso implicó el traspaso de unas cinco mil escuelas primarias.
Luego, durante la presidencia de Carlos Menem, en 1992, se completó el proceso con la transferencia de las escuelas secundarias y los institutos de educación terciaria.
“Se transfirieron todas las escuelas secundarias y todos los institutos de educación terciario a las provincias con la misma delegación para que se hicieran cargo de pago de sueldos a docentes, porteros, directivos e infraestructura”, detalló.
Tras ese proceso, la relación de financiamiento cambió drásticamente: las provincias pasaron a sostener el 70% del sistema educativo y la Nación el 30%.
Entre 2006 y 2015, explicó, la Ley de Financiamiento Educativo permitió revertir parcialmente esa situación. “La Nación pasó a aportar un 40% en vez de un 30%, y las provincias un 60%. Pero seguía fuertemente desequilibrado”, afirmó.
El debate actual vuelve a poner en discusión el rol del Estado nacional en el sostenimiento del sistema educativo y la histórica tensión entre descentralización y financiamiento.
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