En los últimos años, según el último reporte sobre el estado de las drogas realizado por el gobierno norteamericano, las muertes por opioides en Estados Unidos han aumentado drásticamente.

Una investigación reciente relaciona este incremento con la comercialización ilegal de fentanilo “Murder 8” desde China: empresas del país asiático –sostienen los investigadores– fabrican la materia prima y luego la exportan a México sin controles, donde los cárteles narcos la procesan para el tráfico hacia Estados Unidos.

Según las cifras relevadas en Estados Unidos, en 2016 el número de decesos relacionados con este tipo de estupefacientes era de 19.413 mientras que en 2017 aumentó a 28.466 casos. Otro dato revelador que señala el reporte estadounidense es el de las pruebas realizadas en laboratorios forenses relacionadas con fentanilo, dado que en 2004 el número era de 389 casos y en 2017 pasó a 56.530 expedientes.

Las autoridades estadounidenses califican al fentanilo como un fuerte opioide sintético similar a la morfina, aunque tiene un efecto hasta 100 veces más potente, adictivo y fulminante. Según advierten algunos expertos, dice la investigación publicada por Infobae México, para los cárteles del narco mexicano es fácil su importación ya que también es un fármaco que se puede importar y recetar de manera legal debido a que se usa para el tratamiento de pacientes con dolores intensos.

De acuerdo con el National Institute on Drug Abuse de Estados Unidos, al igual que la heroína, la morfina y otros opioides, el fentanilo actúa uniéndose a receptores en distintas áreas del cerebro que controlan el dolor, las emociones y da a los consumidores una sensación de bienestar y euforia. Sin embargo, tal como advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), los opioides pueden provocar dificultades respiratorias y hasta pueden llevar a la muerte.

En su modalidad recetada, el fentanilo es conocido como Actiq®, Duragesic® y Sublimaze®.4,5, mientras que los nombres comunes del opioide que se comercializa ilegalmente en forma de píldoras, inyectables o hasta parches son Apache, China Girl, China White, Dance Fever, Friend, Goodfellas, Jackpot, Murder 8, y Tango & Cash.

Según datos del gobierno de Estados Unidos señalan que un kilo de “Murder 8” en el país asiático tiene un costo de 9.000 dólares pero ya una vez procesado en México en forma de pastillas puede dar a los cárteles ganancias por hasta 1,3 millones de dólares.

Además de importar el fentanilo desde China y recientemente también de India, los cárteles mexicanos compran en estos países maquinaria para el procesamiento de la droga que generalmente venden en forma de pastilla. Un kilo es suficiente para producir 20 millones de pastillas.

La maquinaria para procesar el fentanilo representa una inversión muy pequeña para los cárteles: “Por menos de 500 dólares cualquier persona puede comprar una pequeña presa para procesar la droga y convertirla en píldoras. Por el doble de inversión –unos 1.000 dólares–, es posible adquirir dos pequeñas máquinas para la producción de las pastillas y una cantidad de fentanilo suficiente para iniciar un negocio que terminará con la vida de innumerables víctimas”, dice la investigación mexicana.

“La amplia disponibilidad de maquinaria en internet le permite a ‘criminales principiantes’ hacer millones de dosis que una vez en el mercado pueden tener consecuencias mortales para los proveedores”, señaló una alta fuente de Europol, organismo que mira con preocupación lo que sucede en México y Estados Unidos, ya que Europa teme se expanda esta problemática en el viejo continente.

La fuente, que pidió mantener su identidad en reserva, indicó que una cadena de hechos es la que permite que continúe esta práctica ilegal. Por un lado, la complicidad de ciertas autoridades que desde hace muchos años permiten el ingreso de mercancías ilícitas a través de las aduanas de todo el país. Por otro, hay organismos internacionales que siguen de cerca estos procedimientos ilegales que indican que la falta de preparación del personal de aduanas es otro punto endeble en la política oficial de México para luchar contra el narcotráfico.

Otros analistas consideran que parte de la responsabilidad de que esta droga llegue a Estados Unidos recae en un primer lugar en el gobierno chino que, pese a estar al tanto de la situación, no realiza acciones contundentes.

En mayo de 2019, en medio de la presión internacional, el gobierno de Beijing  implementó sanciones a la producción y venta ilegal de fentanilo y sus análogos.

Sin embargo, una investigación realizada con fuentes públicas identificó el año pasado 64 empresas chinas que se dedican a la producción y/o comercio de la sustancia y a la venta de maquinaria y que estarían involucradas en el comercio ilegal. Sus principales clientes son los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG) en México.

Fuente: Página12

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