La intensa nieve que cayó sobre el Allianz Arena decoró el espectáculo magnífico que protagonizaron el Bayern Munich y el PSG en el primer duelo de los cuartos de final de la Champions League. Con un ritmo frenético y una gran cantidad de estrellas, el partido comenzó con el sonido metálico que devolvió el travesaño defendido por Keylor Navas, cuando Kingsley Coman intentó abrir el marcador en la primera escena.

Fue un cruce cargado de emociones que no dio lugar a la especulación. Incluso a los 3 minutos de iniciado el pleito, Neymar se asoció con Kylian Mbappe y el francés festejó el 1 a 0 con una resolución que terminó entre las piernas de Manuel Neuer.

Una ventaja que pudo ser más amplia cuando Julian Draxler llegó a la red antes del cuarto de hora, pero la intervención del VAR obligó a Miguel Mateu Lahoz a anular la conquista por una posición adelantada de la figura gala en el inicio de la jugada. En Alemania se vivía un partidazo.

Las respuesta de los bávaros llegó a través de un remate de media distancia de Benjamin Pavard. El lateral que brilló en la última Copa del Mundo volvió a exponer su jerarquía con sus constantes proyecciones, pero a diferencia de lo que sucedió en Rusia, en este caso sus disparos fueron perfectamente desactivados por Navas. De todos modos, el cotejo se mantenía abierto.

Antes de llegar a la media hora Neymar volvió a vestirse de héroe con una perfecta asistencia hacia Marquinhos. La dupla brasileña capitalizó una lenta salida defensiva de su rival y gestó el 2 a 0 para la sonrisa de Mauricio Pochettino. El único aspecto negativo se basó en la lesión que sufrió el defensor luego de su grito, quien tuvo que dejarle su lugar a Ander Herrera.

En el complemento el PSG tuvo otra oportunidad para extender la diferencia. Las apariciones de Mbappe, Neymar y Di María dejaron al desnudo a la defensa alemana, que se salvó por la milagrosa intervención de David Alaba, quien se quedó con la pelota sobre la línea y luego se sumergió en el ataque para exigir a Keylor Navas. Sin dudas, el 2-1 quedaba extremadamente corto por la cantidad de situaciones de riesgo que se registraron en Múnich.

La remontada llegó de la mano de Thomas Müller, quien lideró a su equipo con paciencia, visión y experiencia. El centro de Joshua Kimmich le permitió al referente bávaro sellar el 2 a 2 para que se confirme la frase que alguna vez dijo Jorge Valdano: “El fútbol es ese deporte que juegan 11 contra 11 y siempre ganan los alemanes”.

El golpe en la mandíbula hizo reaccionar al combinado de Pochettino, que volvió a ponerse en ventaja gracias a la magia de Mbappe. El francés concretó el 3 a 2 luego de una acción individual en la que engañó a Neuer y a todos sus defensores. La estrella internacional silenció a Valdano y confirmó el deseo galo de tomarse revancha de lo que había sucedido en la final de la última edición del torneo más codiciado de Europa.

Fuente: Infobae

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