Fue una noche ideal, perfecta por donde se la mire y por partida doble. Mientras el triunfo de San Lorenzo ante Newell's le hizo un guiño en la Copa de la Liga Profesional, River no entregó su mejor versión futbolística del otro lado de la coordillera de los Andes, pero mostró su chapa copera: por momentos la pasó mal ante Colo Colo, peleó, acertó sobre el final de la mano de Suárez y Barco y consiguió un triunfazo en el Monumental de Santiago, que lo deja como único líder del grupo F (con puntaje ideal) y a un paso de octavos.

El doble desafío de River en esta tercera fecha de la Libertadores es ganarle a Colo Colo para quedar como único líder del grupo F y a la vez reencontrarse con su mejor nivel de juego.

En un primer tiempo intenso, Franco Armani tuvo dos atajadas clave para aguantar el empate en el Monumental de Santiago de Chile y el equipo sigue sin encontrar un funcionamiento.

De todas maneras, el equipo de Gallardo tuvo la chance de irse al vestuario arriba en el marcador, pero Barco desperdició un mano a mano claro.

El DT puso a su 11 de gala: Enzo Pérez arrancó de titular a pesar de la contractura en el isquiotibial derecho que sufrió ante Atlético Tucumán. Y más adelante en el campo, el Muñeco disfruta de dos grandes regresos: las vueltas de Nicolás de la Cruz (se recuperó tras una inflamación en la rodilla derecha) y de Esequiel Barco (recibió el alta médica tras su desgarro en el bíceps femoral derecho que sufrió hace 17 días). Así, Matías Suárez fue al banco y el MG volvió al 4-1-4-1 con el que arrancó el año.

Un triunfo no sólo lo acomodaría en la tabla del grupo y lo dejaría con un pie en octavos (como mínimo le sacaría seis puntos al tercero cuando quedarán nueve en juego), sino que le daría la oportunidad de dosificar cargas la semana que viene en Fortaleza, pensando en lo trascendentales que serán las próximas dos jornadas de la Copa de la LPF y en que tendrá ahí nomás la fase final (en caso de clasificarse, claro).

Fuente: Olé.

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