Las mujeres a cargo de equipos, especialmente en el área de la dirección técnica, es una de las deudas trascendentales del deporte. Y están todavía más postergadas cuando se trata de conducir equipos de varones.

Laura Cors, primera mujer técnica de un equipo de básquet de la Liga Nacional masculina, y Lorena Góngora, pionera en entrenar un seleccionado de base masculino de vóleibol, son parte de esta historia desigual que comienza a cambiar en la Argentina.

“De a poco se van rompiendo paradigmas. Sabemos que falta mucho pero visualizarlo, poder debatirlo y empezar a pelear por derechos e igualdad es el principio de un largo camino”, asegura Laura Cors, bahiense de 53 años, una de las tres entrenadoras principales de Bahía Basket.

Lorena Góngora, sanjuanina de 46, se convirtió -durante la pandemia- en la primera mujer al frente de un seleccionado nacional de vóley masculino: es la DT de la Pre-Menor y ayudante de campo de Pablo Rico en la Selección Menor (Sub 19) que este año jugará el Mundial de la categoría en Irán.

“Me llamaron por mi capacidad, no por ser mujer. Pero la Selección no es para cualquiera. Es un gran desafío y un orgullo que (Pablo) Rico haya confiado en mí. Se rompe una barrera muy grande”, cuenta Góngora en diálogo con Télam.

“No me imaginaba estar en una Selección Argentina, en general. Había una cultura de que los hombres estaban a cargo de ambas ramas, entonces pensaba que no tendría chances”, admite la exDT de Villa Dora de Santa Fe, campeón de la Liga Argentina Femenina 2016 y medalla de bronce en el Sudamericano de Clubes.

“Antes había ‘deportes para hombres y deportes para mujeres’. Me gusta mucho que se naturalice a las mujeres en cualquier deporte y que no haya esa diferenciación según el género”, agrega Cors, convocada por el campeón olímpico Pepe Sánchez, presidente de Bahía Basket, para formar un cuerpo técnico horizontal como encargada de la parte defensiva y compartiendo el rol principal con Martín Luis (ataque) y Augusto Meneses (situaciones especiales).

Cors y Góngora coinciden en que el movimiento de mujeres ayuda a salir de los moldes y transformar algunas estructuras en el deporte.

«Soy una mujer de otra época que viví naturalmente situaciones en lo cotidiano que hoy, después de leer, ver y hacer algún curso de perspectiva de género, me doy cuenta que no están bien», reconoce Cors, y considera justo «reclamar igualdad de derechos y oportunidades».

«El movimiento es bueno porque hay muchas más mujeres en posiciones jerárquicas y que empiezan a ser reconocidas por sus cualidades y su capacidad. Se abren puertas que antes no existían para nosotras, inclusive a nivel internacional», sostiene Góngora.

La entrenadora de vóleibol asegura que «las mujeres deben atreverse más, soltarse y empezar a ocupar los campos de liderazgo. Hay buenas entrenadoras en la Argentina, algunas tienen aspiraciones. En las categorías inferiores hay muchas pero en las superiores no tantas. Hay que animarse más».

Fuente: Telam

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