El director chileno Pablo Larraín tiene ya una carrera de lo más estimulante y variada a sus espaldas. Eso sí, las historias reales parecen interesarle especialmente, pues varias de sus películas parten de una historia real, que es justamente lo que sucede en 'Spencer', un acercamiento de lo más particular a la figura de Lady Di, aunque quizá sea más justo hablar de que retrata a la mujer detrás de Lady Di.

'Spencer' explora la idea de que fue durante unas navidades cuando Diana tomó de forma definitiva la decisión de separarse de su marido y alejarse de la familia real inglesa, un mundo en el que nunca terminó de encajar. La realidad es mucho más compleja que eso, pero la nueva película de Larraín es una fascinante radiografía de ello coronada por una magnífica interpretación de Kristen Stewart.

Larraín propone en 'Spencer' un juego de contrastes muy potente, ya que juega al mismo tiempo con la sensación de aislamiento de la protagonista y con el hecho de sentirse encerrada en una forma de vida en la que no termina de encajar. Eso es algo que aparece reflejado tanto en lo psicológico, con Stewart bordando esa sensación de vacío y desorientación, como en lo visual, donde se subraya a menudo el estado emocional de la protagonista a través de la composición de los planos.

Eso sí, 'Spencer' no es tanto la historia de una mujer rebelándose contra el sistema, aunque obviamente algo de eso hay con su actitud respecto al protocolo real, como la de alguien sintiéndose cada vez más pequeña que necesita recuperar su libertad antes de acabar completamente perdida.

El guion firmado por Steven Knight, también creador de 'Peaky Blinders', capta muy bien esos vaivenes emocionales, aunque quizá caiga en algunos excesos como las comparaciones que hace entre ella y Ana Bolena.

Es ahí donde surgen ciertas tensiones entre la búsqueda de lo sutil por parte de Larraín y algunos subrayados del guion que quizá refuercen lo que se quiere transmitir, pero lo hace valiéndose de ingredientes algo más convencionales. Tampoco es nada grave o que tenga mucha presencia, pero sí que puede llegar a chocar lo bruscos que pueden llegar a ser frente a la delicadeza que transmite 'Spencer' en líneas generales.

Dicho esto, donde sí triunfa por completo 'Spencer' es consiguiendo la empatía del espectador con su personaje principal, algo clave, ya que estamos ante una de esas películas dominadas completamente por su protagonista.

Si hasta el hecho de que todo transcurra durante unas navidades quede en muy segundo plano frente al hecho de que ella simplemente no siente que pertenezca a esa vida, recordando en más de un momento quién era ella antes como una especie de sentimiento de inocencia perdida que quiere recuperar sin terminar de saber cómo. Hasta su antiguo hogar es ahora un lugar abandonado y en ruinas, un poco como ella misma.

Eso lleva a que la angustia sea un sentimiento dominante a lo largo de la película, encontrando pequeños oasis de verdad solamente durante sus escenas con una inspirada Sally Hawkins y las que comparte con los jóvenes actores que dan vida a sus hijos.

No diré que ahí la veamos florecer, pero sí que puede ser ella misma en un mundo que la anula y somete sin que ella pueda hacer gran cosa. Tal vez lo haga en primera instancia, pero tarde o temprano alguien acabará enterándose de que no está haciendo lo que está obligada a hacer, incluso aunque sea simplemente el vestido que ha de ponerse en ese momento.

'Spencer' es una película estupenda que capta a la perfección el sentimiento de angustia de su protagonista al verse sometida a una forma de vida en la que no se reconoce. Stewart ofrece aquí una interpretación merecedora del Óscar, mientras que Larraín confirma una vez más su talento para abordar este tipo de historias con una obra a mi juicio superior a la aclamada 'Jackie'.

Fuente: Espinof

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