Tevez y su continuidad en Boca

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La novela de la continuidad de Tevez en Boca está cada vez más lejos de arreglarse en una charla de café, como creyó alguna vez el Apache, o tomando unos mates, como había adelantado Román.

El tema es mucho más profundo. A un día del inicio de la pretemporada, lo único que une a Tevez con la nueva conducción del club es la cláusula en su contrato que lo liga a la institución hasta junio de este año. Pero que tanto Carlitos como Riquelme saben que eso no es más que un formalismo. Si Carlitos no recibe un nuevo llamado desde la CD que le asegure seguir en el club, hasta podría dejar el fútbol.

El tema fue que justo por esos días la AFA había anunciado que los contratos de los futbolistas ya no podían culminar más a fin de año, dado que el calendario del fútbol argentino (no así de la Copa) va de junio a junio de cada año. En consecuencia el Tano debió extender seis meses más el de Tevez, pero a la vez resolvió incluir algunas cláusulas.

La primera indica que tanto la CD como el jugador tienen tiempo hasta el 15/1/2020 para rescindir el vínculo de manera unilateral. Y según dicen del lado del 10, el otro punto que consta en el contrato es que entre el 1/1 y el 30/6 del 2020, Carlitos percibirá un sueldo básico, sin prima ni premios.

Las palabras de Ameal y de Russo en la presentación del DT dejaron en claro que Tevez no es prioridad de cara al Boca que se viene. “Es jugador de Boca y esperemos que trabaje acá. Es una decisión de él y nadie debe hacerse cargo de estos temas”, explicó el presi, dando a entender que desde la CD nada tienen que hablar con el capitán. Y Miguel tampoco fue muy contundente: “Es jugador del club, esperemos juntarnos con él y hablar…”. No hay que perder de vista que el Apache hizo campaña por Angelici en el 2015, elección en la que Ameal también era el principal candidato de la oposición.

Tevez ya dijo más de una vez que no tiene ningún drama en bajar sus pretensiones con tal de seguir en Boca. Y que si fuese por él, los números se resuelven “en cinco minutos”. Pero mientras sus compañeros ya tienen el bolso preparado para empezar a trabajar mañana, su situación sigue en stand by. Es más: tampoco sabe si se presentará. El 10 cree que están haciendo con él lo mismo que con Burdisso: no darle bola y empujarlo a irse. Y él no está dispuesto a pasar por eso.

Fuente: Olé

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