El sol impacta de lleno en miles de cabezas en el centro de Rawson, en Chubut. Son las 15 del miércoles 15 de diciembre y los vecinos empiezan a correr la voz para instalarse frente a la Legislatura e intentar descifrar qué es lo que pasa en el recinto en el que, a sus espaldas, los diputados aprobarán una ley resistida en la provincia desde hace años.

Se trata de la ley que permite que en la zona de la meseta se desarrolle la megaminería.

Pasadas las 20, lo que las movilizaciones y asambleas populares habían logrado contener desde hace 19 años, se transformaba en una pesadilla. Pan American Silver, minera canadiense, obtenía vía libre para sacar plomo, plata y cobre del proyecto denominado Navidad.

Sin embargo, lejos de detener a los manifestantes, la sanción de la norma y la promulgación en tiempo récord del gobernador, Mariano Arcioni, no hicieron más que agitar las aguas y envalentonar a los manifestantes.

“Se defiende, el agua no se vende”, con ese cántico como bandera las marchas se multiplicaron en todos los rincones de la provincia.

Las demostraciones que el miércoles y el jueves terminaron en represión policial y detenidos, continuaron el viernes, el sábado, el domingo y hoy. Cada convocatoria tenía cada vez mayor asistencia.

Esto obligó a Arcioni e incluso a varios diputados que votaron a favor a dar marcha atrás y a prometer la derogación de la norma, mañana a las 10.

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