
El abogado Juan Arregín analizó el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad en Argentina y advirtió que la discusión actual va más allá de una simple modificación legal.
En diálogo con Hola, Litoral, explicó que la iniciativa impulsada a nivel nacional propone alterar los factores de atribución de responsabilidad penal y recordó que hoy la legislación establece la punibilidad a partir de los 16 años. “Bajar la edad de imputabilidad significa cambiar primero un paradigma”, sostuvo.
Arregín remarcó que, contrariamente a lo que suele instalarse en el debate público, los proyectos en discusión no fijan la edad en 14 años.
“No es 14 lo que están imponiendo, se está hablando de 12 y 13 años en los proyectos”, afirmó, y mencionó iniciativas impulsadas por juristas que promueven ampliar la responsabilidad penal de menores. En ese marco, señaló que esta modificación iría en sentido contrario a estándares internacionales vigentes.
El abogado subrayó que la Convención sobre los Derechos del Niño establece que toda persona menor de 18 años es considerada niño, por lo que avanzar en la punibilidad desde edades más tempranas resulta problemático.
“Llevarlo a 13, 12 o lo que sea, la verdad que no parece razonable”, expresó y agregó que actualmente un menor de 16 años que comete un delito no puede ser sometido a un proceso penal ni tratado como un adulto.
Finalmente, Arregín sostuvo que el debate está planteado de manera “tramposa” si se reduce únicamente a una respuesta punitiva frente a la inseguridad.
“El punto es cómo hacemos para que la gente no cometa delitos y no llenar las cárceles”, señaló y consideró que el endurecimiento penal no resuelve el problema de fondo. “No se resuelve con más derecho penal; hay que pensar en prevención, contención y respuestas del Estado antes de que el conflicto escale”, concluyó.
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