martes 21 de abril, 2026

Juan Arregín reconoció que las amenazas escolares ya cruzaron un límite penal

20 de abril 2026

El abogado Juan Arregín alertó en La Mañana de Natagalá sobre la gravedad de las amenazas y pintadas registradas en establecimientos educativos y advirtió que estos hechos “no son una picardía”, sino conductas tipificadas en el Código Penal.

Lo que hicieron los chicos se llama intimidación pública y prevé una sanción de entre 2 y 6 años de prisión”, explicó, al tiempo que remarcó que incluso menores de 16 y 17 años pueden enfrentar consecuencias legales.

Las autoridades investigan una serie de amenazas de tiroteosque afectaron a instituciones educativas en todo el país. Bajo el mensaje recurrente "Mañana, tiroteo", estas advertencias halladas principalmente en baños y paredes escolares generaron una fuerte alarma social, especialmente tras el reciente asesinato de un menor en una escuela de Santa Fe vinculado a comunidades virtuales violentas.

El letrado asoció el fenómeno con una serie de factores sociales y culturales que impactan en adolescentes. “Se han llamado la atención sobre una población adicta a una pantalla y a redes sociales que generan ansiedad y dependencia”, sostuvo.

También apuntó a la crianza: “en tren de querer ser mejores padres, nos convertimos en malos padres”, afirmó, al señalar que la sobreprotección y la baja tolerancia a la frustración influyen en las conductas actuales.

En ese marco, Arregín describió un deterioro en los vínculos entre familia y escuela. “Le hemos quitado autoridad a los docentes”, indicó y agregó que hoy los conflictos se trasladan sin resolución entre ambos ámbitos. “Los chicos hacen lo que quieren y la justicia no da respuesta”, expresó, planteando la necesidad de recuperar el trabajo conjunto en la formación y contención de los estudiantes.

Asimismo, subrayó el impacto de los desafíos virales y la presión de pares en la escalada de conductas de riesgo. “Las picardías de hoy han subido de tono y generan este estado lamentable”, señaló. En esa línea, advirtió que las consecuencias pueden ir más allá del ámbito escolar: “después todos nos asustamos, pero algún día no va a ser una mentira y ahí sí vamos a llorar”.

Finalmente, el abogado insistió en la necesidad de retomar el diálogo en los hogares y prestar mayor atención a las señales de los adolescentes. “Los chicos se cansan de avisar y nosotros a veces no les prestamos atención”, afirmó. Y concluyó: “todo nace y termina en la casa; si fallamos en eso, no esperemos un buen futuro”.

Escuchá la nota completa

Te puede interesar