
La histórica voz de Radio Natagalá, Cecilia Terenghi, volvió a los estudios de la emisora durante una visita a la provincia. Radicada desde hace casi dos décadas en Italia, recordó sus comienzos en la comunicación, la experiencia de emigrar y el vínculo permanente con la radio, a la que definió como una parte inseparable de su vida. “Esto es volver a la tierra, es la radio”, expresó al reencontrarse con antiguos compañeros y oyentes.
Terenghi relató, en La Mañana de Natagalá, que la adaptación a una nueva cultura fue un proceso difícil, especialmente por la distancia con su familia y la imposibilidad inicial de trabajar en su oficio. “Cuatro años lloré. Había dejado dos hijas acá y eso es difícil”, contó. Sin embargo, aseguró que el esfuerzo tuvo sentido: “si yo vine con un objetivo lo tengo que lograr, a mí no me para nadie. Eso es lo que tiene el argentino: donde vaya no lo para nadie”.
Durante la entrevista, explicó que en Italia logró construir una nueva vida, aunque con grandes diferencias respecto de las costumbres argentinas. “Tratás de llevar lo tuyo e insertarlo donde estás”, señaló al referirse al mate, las reuniones familiares y las tradiciones que los argentinos mantienen en el exterior. Actualmente trabaja como operaria de fábrica y describió una rutina marcada por los horarios y la organización europea. “Allá yo soy una operaria de fábrica. De lunes a viernes es laburo, casa, laburo, casa”, contó.
Al recordar sus años en Radio Natagalá, destacó el compromiso de una generación que construyó la comunicación local “a pulmón” y rememoró a quienes fueron sus maestros. “La radio es sinónimo de magia”, afirmó. También valoró las nuevas herramientas digitales que permiten que las emisoras lleguen a cualquier lugar del mundo. “Si antes llegábamos, ahora llegamos más; apretás un botón y sabés del argentino”, sostuvo.
Cecilia también compartió su mirada sobre el sistema de salud italiano, la educación y las normas de convivencia, aunque reconoció que la vida cotidiana mantiene diferencias profundas con Argentina. “Cuando vengo acá digo: ‘estoy como en cámara lenta’. Vas a la verdulería y te dicen buen día, cómo va, el matecito. Eso allá no existe”, describió.
Antes de despedirse, la locutora recibió mensajes de antiguos oyentes que recordaron su voz característica. “Los llevo siempre en el alma”, expresó al agradecer el recibimiento. Desde Italia, donde actualmente reside en la región de Trento, aseguró que el vínculo con su tierra permanece intacto: “la tierra tira, loco. Cuando entrás acá y sentís esa humedad, ese calorcito, eso no se olvida”.
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