
La jueza de Faltas de Resistencia, Marcela Cortés, explicó en 7AM los principales cambios que introduce la nueva ley provincial de maltrato animal, sancionada en agosto, que no solo eleva las sanciones sino que incorpora herramientas para actuar de manera inmediata ante situaciones de urgencia.
La normativa permite que, cuando el maltrato esté debidamente acreditado y exista una situación que requiera intervención inmediata, se pueda disponer el rescate o secuestro del animal, su asistencia veterinaria y custodia provisoria sin una orden judicial previa.
“Antes las protectoras, los vecinos tenían que ir a la comisaría a hacer la denuncia, luego de que la denuncia llegara al juzgado pasaron varios días”, explicó Cortés, quien señaló que el Juzgado ya realizó capacitaciones con personal policial y protectoras y comunicó formalmente el procedimiento para que estas medidas sean adoptadas de inmediato.
La jueza también dijo que la intervención puede corresponder al Juzgado de Faltas, a los juzgados de paz con competencia en faltas o a la Fiscalía Rural, según la conducta y el caso concreto. “El que primero previene, el que primero interviene, tiene que dictar estas medidas de protección y después se determina quién va a juzgar a esta persona”, sostuvo.
Entre las novedades, mencionó además la prohibición de contacto con el animal y de tenencia de nuevos animales por períodos de uno a diez años. Las sanciones se elevan hasta 60 días de arresto y multas de entre 5 y 20 salarios mínimos, vitales y móviles para casos de maltrato; hasta 120 días y 40 salarios para actos de crueldad; y hasta 180 días y 50 salarios cuando se producen muertes, lesiones permanentes o mutilaciones graves.
Sin embargo, Cortés puso el foco en una dificultad que considera central: “no tenemos ningún centro de resguardo oficial, el Estado en este sentido está ausente, las protectoras están solas y la Justicia estamos trabajando por la buena voluntad de la protectora”.
En ese sentido, señaló que la ley contempla la creación de un fondo de protección animal, un registro de infractores y la definición de una autoridad de aplicación, pero que esos instrumentos todavía deben ser reglamentados. Para Cortés, la respuesta al maltrato también requiere un trabajo cultural y de prevención.
“Primero, tenemos que concientizar”, afirmó, y comparó la problemática con la violencia de género al señalar que existen personas que no tienen empatía hacia los animales y otras que naturalizaron prácticas de maltrato porque fueron criadas de esa manera.
También remarcó que la tenencia responsable requiere recursos y condiciones adecuadas: “no puedo tener un perro de tamaño grande en un departamento encerrado, o sea, creo que a veces uno quiere muchas cosas, pero no se puede o no se debe. O pensamos en uno y no en el animal”.
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