
La administradora del Puerto de Barranqueras, Alicia Azula, confirmó en 7AM que las compuertas de las defensas del río Paraná ya están cerradas y que la altura del río se ubicaba en torno a los 6,85 metros. Aunque las proyecciones sobre el pico de la crecida cambiaron en los últimos días y ahora se estima que podría no superar los 7,50 metros, explicó que el escenario depende del manejo de las represas y de las lluvias en Brasil.
Azula precisó que las familias evacuadas en la zona son las que viven fuera de las defensas, en el sector que va desde la rotonda de avenida Maipú hacia Sameep y la costa del río. Calculó que serían entre 15 y 20 familias, aunque aclaró que no cuenta con un registro actualizado.
La funcionaria señaló que los pronósticos y la tecnología permitieron anticipar medidas preventivas, en el marco de un plan provincial que incluyó trabajos de limpieza en canales y cursos de agua. También mencionó gestiones para resolver problemas de desagües en el barrio Ucal y la necesidad de reforzar su estación de bombeo con una bomba transitoria, según el caudal de lluvia.
Además, indicó que se prevén alternativas de suministro eléctrico para las estaciones de bombeo ante posibles cortes de luz. “Nuestro talón de Aquiles no es el río Paraná, que si bien hay que estar en alerta, hay que controlar. Nuestro talón de Aquiles es la lluvia, porque con este río alto no tenemos por dónde sacar el agua, no podemos descomprimir”, sostuvo. En ese sentido, consideró más riesgoso que se acumulen lluvias intensas en pocas horas que atravesar varios días sin sol.
Azula aseguró que el puerto puede mantener sus operaciones mediante el acceso por avenida Gaboto, aun con el cierre de otros ingresos, y señaló que la llegada de embarcaciones vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de una obra de calado que permita ampliar el movimiento fluvial.
También ratificó su propuesta de implementar un servicio de balsas entre Chaco y Corrientes como alternativa ante una eventual interrupción del puente General Belgrano. “Yo sigo pensando lo mismo”, afirmó, y aclaró que la iniciativa no implica renunciar al reclamo por el segundo puente.
Explicó que una balsa permitiría organizar cruces controlados y evitar que, ante una emergencia, los usuarios dependan de servicios informales de lanchas. Sin embargo, reconoció que dejó la propuesta “en standby” frente a las críticas y porque su concreción no depende únicamente de su decisión.
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