Le ganó 2-0 (3-0 en el global) y se clasificó sin problemas. Los goles los hicieron Ramón Ábila y Eduardo Salvio. En la próxima instancia lo espera Liga de Quito.

Boca cumplió con su trabajo a la perfección y logró su objetivo: avanzó a los cuartos de final de la Copa Libertadores. El conjunto dirigido por Gustavo Alfaro le ganó 2-0 a Atlético Paranaense, gracias a los goles de Ramón Ábila y Eduardo Salvio, e hizo valer la diferencia que consiguió en Brasil (se había impuesto 1-0, con la conquista de Alexis Mac Allister). En la próxima instancia se medirá frente a Liga de Quito.

Boca salió con todo a buscar un gol que le brinde mayor tranquilidad ante un equipo brasileño que apuesta todo su juego al contragolpe. Contó con dos situaciones muy claras, ambas en los pies de Nahitan Nández.

Sin embargo, el uruguayo, que disputa sus últimos minutos con la camiseta xeneize, se encontró primero con la espalda de Azevedo que evitó el gol, cuando el arquero ya estaba vencido tras una gran asistencia de “Wanchope” Ábila, y luego con las manos del guardameta Santos.

La posición de Nandez resultó particular: primera línea de presión y con sorpresa para aparecer por las bandas.

El “Xeneize” fue un justo ganador en la serie. Disputó un partido sobrio en Curitiba y consiguió un triunfo clave. Ya en la Bombonera, controló a un adversario que nunca se sintió a gusto con la iniciativa, le provocó peligro y sacó ventaja desde la potencia de “Wanchope”.

Sin descollar, sacó patente de serio aspirante al título. Como motivación extra: en semifinales, si logra esquivar el escollo de los ecuatorianos, puede volver a cruzarse con River.

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