El canciller ucraniano, Dmytro Kuleba, denunció que”Amenazan abiertamente a Ucrania con una guerra y con destruir al Estado ucraniano”, fue en el marco de una conferencia de prensa conjunta con sus apres de los países bálticos -Estonia, Lituania y Letonia-, que viajaron a Kiev para mostrar su solidaridad en esta nueva nueva escalada, según informó la agencia de noticias AFP.

“La línea roja para Ucrania es la frontera de su Estado. Si Rusia viola esta línea roja, sufrirá”, advirtió Kuleba y pidió a las potencias occidentales que impongan nuevas sanciones a Moscú si avanza militarmente sobre su territorio.

Desde Rusia, negaron que haya “amenazas” contra Ucrania y acusaron a su vecino de tener “una posición poco constructiva” para avanzar el diálogo del llamado Grupo de Contacto que intenta hace años y sin éxito alcanzar una resolución pacífica al conflicto separatista.

“Los problemas de la escalada de la situación se discutieron en reuniones del Grupo de Contacto y de sus subgrupos que se llevaron a cabo el 13 y el 14 de abril. Desgraciadamente, a causa de la postura poco constructiva de la delegación ucraniana, se realizaron nuevamente en vano. Una vez más fue confirmada la falta de deseo de Kiev de comenzar una labor consistente y buscar una solución por medios diplomáticos, pacíficos”, aseguró la vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova, en una conferencia de prensa, citada por la agencia de noticias Sputnik.

La tensión volvió a crecer hace unas semanas cuando, al mismo tiempo que Rusia reforzaba militarmente su frontera con Ucrania, el flamante presidente de Estados Unidos, Joe Biden, hablaba por teléfono con su par ucraniano, Vladimir Zelenski, para garantizarle su “apoyo inquebrantarle” en su disputa con las milicias separatistas prorrusas que aún controlan parte de dos de sus provincias del este del país, fronterizas con Rusia.

Acto seguido, esas milicias prorrusas denunciaron que un niño había muerto en un bombardeo de un dron de las Fuerzas Armadas ucranianas sobre el territorio que controlan, en el pueblo de Alexandrivske, a solo 15 kilómetros del frente donde aún hoy siguen habiendo combates o ataques esporádicos.

Ucrania lo negó y Rusia dijo que no tenía por qué no creerles a esas milicias aliadas y anunció una investigación.

Desde entonces, líderes europeos mantienen conversaciones con Rusia para bajar la tensión y evitar otro enfrentamiento diplomático y conflicto armado como el que terminó en 2014 con la anexión de la península ucraniana de Crimea a Rusia, el inicio de una guerra separatista en el este de ese país y una lluvia de sanciones políticas y económicas de la Unión Europea y Estados Unidos contra Moscú, que hoy volvieron a sumar afectados.

El canciller ucraniano lanzó esta fuerte advertencia un día antes de que su presidente viaje a París y se reúna con su par francés, Emmanuel Macron, para discutir la situación.

Fuente: Télam

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