sábado 11 de abril, 2026

“El nuevo peronismo es sin piqueteros”, afirmó el diputado Benítez Molas

24 de febrero 2026

El diputado provincial, Sebastián Benítez Molas, cuestionó el rumbo económico libertario y valoró la paridad en la Legislatura chaqueña “para que no sea una escribanía del gobierno y se pueda discutir un verdadero plan de desarrollo”. También reflexionó sobre la renovación del peronismo y aclaró: “Lo que viene es sin piqueteros”.

En la antesala del mensaje del gobernador Leandro Zdero del 1° de marzo, el legislador planteó que espera “un discurso de estadista y no de candidato” y advirtió que el tiempo del diagnóstico ya pasó.

También fue crítico del acompañamiento provincial a la llamada “modernización laboral” impulsada por el presidente Javier Milei, al sostener que “esconde, además de una profunda flexibilización laboral, una pérdida de coparticipación equivalente a más de una masa salarial”.

Sobre la situación social en la provincia, consideró que el asistencialismo “fracasó como método de ascenso” y propuso transformar los planes sociales en capacitación obligatoria en oficios tecnológicos y agrotécnicos. En cuanto al peronismo, habló de una “renovación metodológica” y destacó el rol de Jorge Capitanich como figura de referencia.

Institucionalidad y gobernabilidad

Periodista: La Legislatura está empatada 16 a 16. ¿Eso dificulta la gobernabilidad?
Sebastián Benítez Molas: La paridad no es un obstáculo, es un mandato de la sociedad chaqueña para que nadie se crea dueño de la verdad. La gobernabilidad no es un cheque en blanco. Vamos a acompañar todo lo que beneficie al Chaco y vamos a exigir calidad técnica en cada ley.

El Chaco no necesita escribanías. Necesita un ámbito de pensamiento estratégico. Necesita tomar buenas decisiones. Y para eso hacen falta debates serios, no mayorías automáticas.
Yo no quiero una política que administre la bronca. Quiero una política que proponga futuro.

Sinceramente, espero que se saque el saco de eterno candidato y hable como el gobernador que prometió ser. El tiempo de la herencia recibida ya se agotó en términos de diagnóstico. Ahora nuestro pueblo demanda soluciones.

Espero un mensaje que convoque a un diálogo serio sobre el perfil productivo de la provincia. Que deje de obsesionarse con encontrar “los malos” donde no los hay y se obsesione con resolver los males que están a la vuelta de cada esquina.

Economía, producción y empleo

La austeridad es un valor, no una ideología. Pero hay que distinguir gasto de inversión. No podemos llamar “gasto” a la inversión en seguridad o al salario docente.

Los salarios de los docentes, la policía y los trabajadores de la salud están por el piso. Hay edificios educativos abandonados, hay escases de insumos en salud. La solución no puede ser mayor inseguridad, menor atención en salud o pérdida de la calidad educativa. El ajuste no puede ser nunca el abandono humanitario de los chaqueños.

Un plan de desarrollo integral, fortaleciendo las cadenas de valor local y promoviendo líneas de financiamiento para pymes y el sector agropecuario. Nuestra provincia necesita decidir estratégicamente qué quiere producir, cómo quiere exportar y qué valor agregado quiere generar.

En materia de logística, el gobierno tiene que poner las rutas en condiciones de transitabilidad. Hoy, el estado de las rutas y el aumento sistemático de los combustibles, encarece la logística de nuestra economía.

Nación, coparticipación e infraestructura

No podemos ser rehenes de una visión centralista que ignora las asimetrías del Norte Grande. La asignación de recursos coparticipables debe tener una visión estratégica y terminar con el flagelo del ambacentrismo.

El voto a favor del mal llamado proyecto de “modernización laboral” esconde una pérdida de coparticipación para la provincia y los municipios equivalente a más de una masa salarial. Eso no es un detalle técnico: es menos plata para salud, educación y seguridad.
Sin obras públicas nuestra provincia se cae a pedazos. Y sin obras es imposible que haya inversiones.

El Chaco tiene que dejar de mirar al puerto de Buenos Aires y empezar a mirar al mundo desde Barranqueras y Las Palmas.

Podemos aceptar inversión privada para modernizar infraestructura, pero la administración estratégica del nodo logístico debe ser del Estado chaqueño. Mi límite técnico es la soberanía del flujo de carga. No podemos entregar la llave de nuestra salida al río.

Además, al hablar de soberanía, también me refiero a que la presencia de puertos fuertes en nuestra región tiene que ser para impulsar la producción local, hoy el Puerto de Barranqueras se está convirtiendo en una terminal de importaciones de insumos y productos de bazar de China.

No vamos a resolver la pobreza y el empleo llenando nuestras ciudades de locales de Todo X $2. La logística integrada tiene que ir de la mano de un plan productivo con objetivos de máxima, no es cuestión de llenar los galpones del puerto de juguetes chinos.

Pobreza y políticas sociales

Es el dato que más duele y el que más nos debe ocupar. El asistencialismo fracasó como método de ascenso social. Estoy trabajando en una ley de formación obligatoria en oficios tecnológicos y agrotécnicos para beneficiarios de programas sociales. Hay que transformar el subsidio en salario de capacitación.

Lo que viene es sin intermediarios. Las políticas sociales deben estar orientadas a la movilidad social real, no a la administración de la pobreza.

Pero esto es sólo una herramienta, para revertir los índices y generar inclusión real, el gobierno debe generar las condiciones para la inversión privada, apuntalándola con inversión pública: si la economía no muestra signos de recuperación, vamos a tener miles de trabajadores altamente capacitados uberizados.

Está más que claro que los dirigentes piqueteros no son y nunca serán aliados para abordar estas problemáticas. Me corto la mano antes de hacer algo con ellos, lo que viene es sin piqueteros.

El futuro del peronismo

Estamos en un proceso de introspección necesaria. El peronismo del siglo XXI debe ser el partido de los que trabajan y de los que quieren emprender. Tenemos que salir del ombliguismo político.

El peronismo no puede ser una sumatoria de islas; debe ser un continente fuerte. Integrar sus diversidades, pero con un proyecto común, que hoy, ese proyecto común es dar respuesta a las demandas de las familias golpeadas por el desempleo, que se endeudan para comprar alimentos y pagar la luz, es expresar un modelo para todos aquellos que emprenden y hoy están teniendo que cerrar sus empresas.

Hemos entendido que la unidad no puede ser un amontonamiento electoral. Tiene que ser una unidad para resolver los problemas de los chaqueños y volver a poner a la provincia en la senda del crecimiento.

Cuando digamos peronismo tenemos que decir desarrollo. Cuando digamos futuro tenemos que decir peronismo. Y también viceversa.

Necesitamos construir un nuevo sentido común, discutir dogmas, repensar nuestra narrativa. Las identidades populares no son estáticas: necesitan una visión de futuro.

Esas son las discusiones que estamos dando en este momento, pero sin perder de vista lo urgente: frenar la destrucción del aparato productivo, el cierre de comercios y empresas, y el empobrecimiento de toda la población. Es necesario que el gobierno de Zdero se deje ayudar.

Coqui es el dirigente con mayor representatividad en la provincia y hoy es nuestro presidente del Consejo Provincial del PJ. En breve tendremos un congreso donde definiremos las próximas líneas de acción para el peronismo que es mucho más que el propio partido.

Coqui es presente y futuro, una figura muy importante no solo para nuestra provincia, si no para el país. Es un senador sobresaliente, un líder de consulta permanente y un militante necesario en este contexto.

Mirada nacional

Estamos en un momento complejo. Se pasó del consenso de Washington al consenso de Silicon Valley. La derecha tiene razón en algo: hay que ordenar la macroeconomía, aunque en el caso de Milei y Caputo solo fue declamativa, lo único que están arreglando son las cuentas de ellos y sus socios.

El orden declamado termina siendo un desorden social real, destruyendo empleo y cerrando fábricas y comercios.

Nuestro país necesita pasar de una lógica pendular a una lógica medular. Empujar todos en lo trascendental. Nuestro pueblo necesita determinación, nuevos liderazgos y sobre todo nuevas ideas. Porque lo que necesita, en definitiva, es vivir bien.

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