
El alcaide general del Servicio Penitenciario Provincial, Gerardo Sotelo, explicó el funcionamiento de las nueve unidades operativas que dependen de la institución y detalló la particularidad de la Unidad 6 de Fontana, donde alojan a personas adultas mayores con patologías que requieren cuidados especiales.
“Una cárcel es un mundo”, afirmó en El Resumen de Natagalá, al subrayar que el Estado debe garantizar educación, salud, asistencia espiritual y el vínculo familiar de las personas privadas de libertad.
Durante la entrevista, Sotelo describió el régimen de trabajo del personal, el proceso de evaluación de cada interno y la progresividad de la pena. Señaló que las salidas transitorias se conceden solo cuando el cumplimiento de los objetivos fijados por los equipos profesionales es evaluado de forma favorable y validado por la Justicia.
También remarcó que no existen tratos diferenciales y que “para nosotros todas las personas son iguales”, al responder sobre supuestos privilegios para detenidos de alto perfil.
Consultado por el impacto del caso Sena, indicó que se extremaron todas las medidas de seguridad durante el proceso judicial y que la institución actuó a la altura de lo que demandaba la situación.
Confirmó que todas las denuncias o manifestaciones públicas son recibidas, volcadas en informes y evaluadas mediante investigaciones internas para determinar su veracidad y definir eventuales medidas.
Sotelo reconoció que existe sobrepoblación “como en todas las provincias”, aunque sin desbordes críticos y valoró los resultados del trabajo articulado con Educación y el Patronato de Liberados.
También señaló que muchos ex internos agradecen el trato recibido y logran reinsertarse. “El que quiere rehabilitarse realmente encuentra qué hacer”, expresó.
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