El legendario artista del grupo humorístico y musical falleció hoy a los 77 años, tras una larga enfermedad.

Con su gruesa voz de locutor y una solemnidad en el decir que provocaba risas al contrastar con lo desopilante de sus narraciones; y sutiles gestos que remarcaban como obvias algunas ridículas afirmaciones, Marcos Mundstock, el único integrante del grupo que no tenía una formación musical, dotó a Les Luthiers de una de las principales características que lo definió a nivel artístico.

El artista fallecido hoy a los 77 años, luego de una larga enfermedad que lo mantenía alejado de los escenarios, era una pieza clave en los espectáculos del grupo a partir de sus relatos introductorios y de algunas intervenciones vocales, además de haber sido el ideólogo de muchas de las historias que formaban parte de sus obras.

Acaso esos aportes creativos fundamentales y el rol protagónico que asumía como locutor en los espectáculos, posicionaron a Mundstock a la altura o, muchas veces, incluso por encima de sus compañeros, a pesar de ser el único miembro que no había estudiado música ni interpretaba ningún instrumento.

Mundstock fue uno de los integrantes originales de Les Luthiers, creado en 1967 por Masana. Primero fueron un septeto, y en 1973, con la muerte de su fundador, continuaron como sexteto hasta la deserción, en 1986, de Ernesto Acher.

El artista nacido el 25 de mayo de 1942 en la ciudad de Santa Fe supo explotar su particular voz, lo que sumado a estudios de canto y a un buen manejo de la gestualidad, le dieron las herramientas para acaparar gran parte de la atención del público en el escenario.

La aparición en los textos que leía de situaciones desopilantes o expresiones con gruesos errores gramaticales causaba un particular impacto en su formal voz, que nunca perdía la compostura.

En los últimos tiempos, Mundstock tuvo que ser reemplazado en algunas presentaciones del grupo, debido a los problemas de salud que enfrentaba y, tras un falso rumor sobre su muerte que circuló el lunes pasado, sus compañeros confirmaron hoy el triste desenlace.

“Después de más de un año de lidiar con un problema de salud que se tornó irreversible, Marcos, nuestro compañero y amigo, finalmente partió. De ahora en más, cada uno de nosotros deberá empezar a transitar el doloroso camino de aprender a convivir con su ausencia”, informaron a través de un comunicado de prensa.

Y añadieron: “Pero no hoy. Pensar hoy en partidas o ausencias nos resulta demasiado triste. Hoy preferimos evocar todo lo que Marcos nos brindó y conservaremos con nosotros para siempre. Nos quedará el recuerdo de su voz, única e inconfundible. Y de su presencia sobre el escenario, con su carpeta roja y frente al micrófono, que cautivaba al público antes de decir una sola palabra”.

“Nos quedarán tantas cosas de Marcos, que aun en medio de la tristeza y el dolor que estamos viviendo, no podemos dejar de agradecer a la vida, y de sentirnos privilegiados de haber recorrido con él todo este tramo del camino”.

Al público le quedará la sonrisa al recordar su mirada pícara intentando explicar algún imposible giro idiomático aparecido en un solemne texto introductorio de alguna pieza musical creada por el maestro Mastropiero.

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