
Isabella, una niña de 6 años con una patología congénita compleja, permanece sin controles en el Hospital Italiano de Buenos Aires desde hace un año, luego de haber sostenido allí su seguimiento médico durante más de cinco años. Su madre, Micaela Gómez, explicó en Hola, Litoral, que la interrupción del tratamiento afecta un abordaje integral que involucra a múltiples especialistas y resulta clave para su calidad de vida.
“Isabella tiene mielomeningocele e hidrocefalia, nació con esta discapacidad. Hace más de cinco años que se atiende en el Hospital Italiano y hace un año ya no puede ir”, detalló Gómez. La niña requiere controles periódicos con un equipo interdisciplinario de al menos 17 profesionales, entre ellos traumatólogos, urólogos, kinesiólogos y otros especialistas que monitorean complicaciones asociadas, como problemas motrices, renales y vesicales.
La madre relató que la derivación a un centro alternativo no respondió a las necesidades específicas de su hija. “Me dieron un sanatorio donde no hay la patología de mi hija”, sostuvo y agregó que decidió no continuar allí tras recibir indicaciones que consideró inadecuadas.
Posteriormente, recurrieron al Hospital Garrahan por medios propios, donde lograron descartar complicaciones mayores. “Como mamá no acepté, terminé yendo al Garrahan y ahí nos dijeron que estaba todo dentro de lo esperado por su patología”, afirmó.
En paralelo, la familia impulsa un amparo judicial y mantiene gestiones ante INSSSEP para restablecer la cobertura en el centro donde Isabela venía siendo atendida. “Estamos a la expectativa de que nos contesten. Hasta que no vea que está aceptado, no lo puedo creer”, expresó Gómez.
Mientras tanto, la niña aguarda la posibilidad de acceder a una cirugía prevista, en un contexto de incertidumbre que, según su madre, también impacta en su vida cotidiana y emocional.
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