
La crecida del río Paraná avanza sobre Puerto Antequera y mantiene en alerta a las familias que todavía permanecen en la zona ribereña. Fabián Flores, vecino del lugar, confirmó en 7AM que deberá evacuar su vivienda mientras termina de trasladar los últimos animales que quedan en la isla. “Yo creo que ya va a agarrar lo que es casa, acá donde estamos arriba”, advirtió.
La zona de islas ya quedó completamente bajo agua y el avance del río amenaza con interrumpir el acceso por asfalto, del que restan unos seis kilómetros hasta la rotonda previa al peaje. Quienes puedan colaborar con la familia pueden comunicarse con Flores al 362 747-3474. Necesitan alimentos para los animales, entre ellos gallinas, y creolina para combatir los insectos.
Flores explicó que esta será la segunda evacuación que le toca atravesar, después de la gran creciente de 1982 o 1983. Sin embargo, consideró que la situación actual presenta dificultades particulares por la velocidad con la que avanza el agua.
“Esta es fea. Es muy grande. No es fácil esta creciente que viene. Aparte, el tema del agua entra con mucha violencia”, describió. Mientras una parte de su familia ya se trasladó hacia Benítez con algunos animales, él permanece en la zona para terminar de sacar los caballos y otros animales que todavía quedan en la isla.
La creciente también afecta la actividad pesquera, una de las fuentes de trabajo de las familias de la zona. Flores señaló que la corriente arrastra grandes cantidades de ramas y otros elementos que destruyen las herramientas utilizadas para pescar. “Está llevando mucha herramienta, que serían mallones, que con esto trabajo”, explicó.
La reposición de esos elementos representa un gasto difícil de afrontar en medio de la emergencia: “hacer un mallón te sale casi cuatro millones de pesos”. Según relató, numerosos pescadores perdieron sus redes y deben continuar trabajando pese a los riesgos y a las pérdidas económicas.
Las consecuencias de la inundación se prolongarán incluso después de que el río comience a bajar. Flores advirtió que la recuperación de las islas y de las condiciones necesarias para la actividad ganadera demanda varios meses. “Te cuesta tres meses a cuatro estar bien, porque las islas quedan todas abajo de tierra, se rellena todo, no hay pasto. Hay que empezar de cero otra vez”, explicó.
La situación vuelve a poner de manifiesto las dificultades que enfrentan las familias ribereñas, que deben evacuar sus viviendas, resguardar sus animales y afrontar la reconstrucción de sus medios de vida una vez que las aguas retrocedan. Para colaborar con la familia de Fabián Flores, el contacto es el 362 747-3474.
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