Miles de manifestantes volvieron a salir este lunes a las calles a lo largo de Indonesia tras una semana de protestas contra la corrupción y una propuesta de reforma penal en las mayores movilizaciones tras la caída de Suharto en 1998.

Las carreteras en torno al Parlamento de Yakarta se encuentran bloqueadas ante la presencia de miles de participantes de las protestas que, lideradas por los universitarios, se han tornado ocasionalmente violentas la semana pasada y han puesto en jaque al gobierno.

Más de 26.000 efectivos de la policía y el Ejército fueron desplegados cerca de la Cámara Baja de la capital, un aumento desde los cerca de 20.000 de los días anteriores, según dijo el portavoz de la policía de Yakarta, Argo Yuwono, al medio local Tirto.

Grupos de manifestantes salieron a la calle en ciudades de la isla de Java, Sumatra y Célebes, en un heterogéneo movimiento que surgió como rechazo a la exhaustiva reforma del Código Penal indonesio y otras leyes acusadas de favorecer a las élites indonesias y mermar libertades.

Hasta el momento tres jóvenes murieron en los disturbios relacionados con las protestas, uno a causa de una insuficiencia respiratoria, otro por un disparo en el pecho y un tercero por una contusión grave en el cráneo, según informó la policía.

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