El joven futbolista francés Lamine Diaby-Fadiga fue expulsado del OGC Nice tras hurtarle un valioso reloj al holandés Kasper Dolberg y explicó los motivos a través de un comunicado.

Hay un escándalo que sacude hace algunas semanas al fútbol francés. Un robo en el vestuario del OGC Nice que ha provocado el despido de un joven futbolista llamado Lamine Diaby-Fadiga. Este jugador de 18 años reconoció haber hurtado hace unos días un reloj valuado en USD 80.000 al danés Kasper Dolberg y ahora contó los motivos en una profunda carta.

Diaby-Fadiga, que era una de las máximas promesas de la cantera del equipo galo y ya empezaba a ganarse un lugar en el primer equipo, vio sus chances reducidas cuando en el último mercado de traspasos llegó Dolberg a Niza proveniente del Ajax. Lo que siguió fue la denuncia del nuevo integrante del equipo de que alguien le había sustraído un reloj, lo que derivó en una investigación y la posterior confesión del juvenil.

Tras conocer que el club le rescindió el contrato a “efecto inmediato”, alegando que no podían “dejar pasar por alto semejante falta”, el propio jugador reconoció en una carta los motivos que lo llevaron a quitarle el reloj a su compañero.

“Desafortunadamente, me lesioné para muchos meses y mi vuelta a la competición fue aplazada tras recibir una tarjeta roja en un partido con el equipo sub 19. Mi situación de fracaso contrastaba con el éxito y el aura de Kasper (Dolberg), mi compañero. Me la agarré con él sin ningún motivo, quizá por celos. En vez de luchar en la cancha para competirle (el puesto), actué como un cobarde. Mi acto no estuvo guiado por un afán de lucro, sino por despecho, la frustración y el sentimiento de no estar considerado”, escribió Diaby-Fadiga en las redes sociales.

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