Las restricciones migratorias que trajo el Brexit provocan escasez de trabajadores en sectores clave. No hay suficientes camioneros para transportar combustible, más de 2.000 gasolineras se quedaron sin nada para ofrecer y eso hace que el resto de las actividades comiencen a resentirse.

No se pueden enviar los cerdos a las carnicerías y las granjas tienen que sacrificarlos en forma masiva. Los supermercados ya tienen esos huecos tan temidos sin productos entre las góndolas. Y las farmacias no pueden reponer las medicinas que van vendiendo.

Las asociaciones de comerciantes están advirtiendo que de continuar esta situación otros diez días, no habrá suministros suficientes para las fiestas de fin de año. Los británicos están sintiendo en forma directa, por primera vez, lo que significa la salida de la Unión Europea.

El gobierno de Boris Johnson dice que todo se debe a una corrida de los consumidores a causa de la divulgación de noticias falsas en las redes sociales. El secretario del Tesoro, Simon Clarke, dijo a Sky News que el número de estaciones de servicio con suministros está aumentando rápidamente y que si la gente “se limita a comprar normalmente” el problema se corregirá por sí solo.

La agrupación británica de farmacias, la Company Chemist’s Association (CCA), lo ve de otra manera: “Toda la cadena de suministro está sufriendo el impacto de la falta de combustible, desde la entrada en los grandes almacenes y depósitos hasta la distribución a los comercios minoristas”. Las enormes colas para cargar combustible también son reales, particularmente en Londres.

La Asociación de Gasolineras del Reino Unido (PRA), que representa al 65% de las 8.400 “petrol stations” repartidas por todo el país, dice que “muy lentamente se está volviendo la normalidad”. Pero hasta ayer por la noche, el 30% de los surtidores estaban secos y otro 21% podía ofrecer sólo diésel de baja calidad.

Los depósitos de las gasolineras están al 20% cuando el promedio anual es del 43%. Y También hay una diferencia geográfica del problema. La escasez es casi total en el sur del país y en Londres, mientras que la situación mejora mientras se viaja hacia el norte de la isla, Irlanda del Norte o Escocia.

La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea empeoró la escasez de mano de obra, pero la situación del gremio de camioneros es muy particular. Se trata de un sindicato muy fuerte, los trabajadores permanecen décadas en su trabajo y hay una muy baja renovación.

La Road Haulage Association de los operadores de transporte por carretera, calcula que Gran Bretaña se enfrenta a un déficit de 100.000 conductores. Alrededor del 20% de ellos son choferes que abandonaron el país tras el Brexit.

El gobierno tomó en las últimas horas algunas medidas extraordinarias para tratar de que esos camioneros regresen.

Aumentó el número de horas que pueden trabajar cada día y ha acelerado el proceso de concesión de licencias. También ofreció 5.000 visados de trabajo de tres meses y suspendió las normas que impiden a las empresas petroleras coordinar las entregas.

El líder de la oposición laborista, Keir Starmer, acusó al premier Johnson de falta de planificación en el reemplazo de los trabajadores que se tuvieron que ir como consecuencia del Brexit. Y dijo que el país estaba al borde de la escasez de personal calificado en una serie de otras industrias. Ya se encendieron las alarmas en el sector hotelero, la asistencia social y la producción de alimentos. 

Todas esas empresas contrataban trabajadores inmigrantes de los países del norte de Europa, así como rusos, centroafricanos y los escapados de la guerra en Siria. Era mano de obra barata y calificada.

Con la salida de la UE, para todos ellos fue mucho más difícil entrar en Gran Bretaña y las compañías no los pudieron reemplazar por jóvenes trabajadores británicos.

“El gobierno de los Tories (conservadores) está absolutamente desorientado: intenta acabar con un problema y aparece otro en otro lugar. Y eso es una patética y lamentable falta de planificación”, aseguró el laborista Starmer.

Los empresarios y comerciantes comienzan a ponerse nerviosos cuando se acerca la temporada de mayores ventas. La Asociación de Minoristas Británicos (BRC, en sus siglas en inglés) ya advirtió, al estallar la crisis de los camioneros, de que “si no se encontraba una solución en los próximos diez días, sería inevitable un aumento de los problemas de cara a la Navidad”.

El analista de temas económicos, Clive Black, dijo en el diario The Times que prevé un desastre para diciembre: “Las Navidades van a ser una pesadilla para los consumidores. Habrá comida en las estanterías de los supermercados, pero con escasez de opciones.

La falta de trabajadores ha hecho que en las granjas no se hayan criado el número suficiente de pavos ni las explotaciones agrícolas tengan suficientes cosechas. Y todo esto se ha visto agravado por la crisis de los camioneros.”

Por las dudas, el gobierno del 10 Downing St. ya ordenó la intervención del Ejército si la situación empeora. La flota de camiones cisterna de reserva militar repartirá combustible en los próximos días para aliviar la escasez. Y el secretario de Negocios, Kwasi Kwarteng, dijo que esa alternativa se podría extender a otras industrias si fuera necesario.

En tanto, en la prensa británica están apareciendo declaraciones de taxistas o dueños de restaurantes que dicen sentirse cada vez más arrepentidos de haber votado por el Sí en el Brexit.

Fuente: Infobae

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