
Estados Unidos elevó el nivel de alerta en Medio Oriente y Donald Trump regresó inesperadamente a la Casa Blanca, luego de interrumpir su fin de semana en Camp David en medio de una fuerte escalada entre Arabia Saudita y los hutíes. Washington advirtió que los enfrentamientos podrían “intensificarse rápidamente” tras el ataque contra Riad.
El cambio de agenda del mandatario estadounidense no tuvo una explicación oficial por parte de la Casa Blanca. Trump tenía previsto permanecer durante el fin de semana en el complejo presidencial ubicado en Maryland, pero adelantó su regreso a Washington en momentos de máxima tensión en la región.
La decisión coincidió con una serie de alertas de seguridad emitidas por el Departamento de Estado y distintas embajadas estadounidenses. Washington pidió extremar las precauciones y advirtió a quienes se encuentren fuera de Medio Oriente que reconsideren seriamente los viajes hacia la región.
“Este conflicto militar tiene el potencial de escalar rápidamente”, alertó el Departamento de Estado después de que los hutíes, respaldados por Irán, lanzaran un misil balístico contra Riad. Arabia Saudita aseguró que el proyectil fue interceptado y destruido por sus defensas.
El escenario sumó otro movimiento diplomático estadounidense. El director de la CIA, John Ratcliffe, mantuvo un encuentro con el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, en El Cairo, donde el mandatario planteó la necesidad de resolver las crisis regionales por vías políticas y diplomáticas.
Washington también había rechazado la semana pasada una solicitud saudita para atacar directamente a los hutíes, aunque la administración estadounidense aprobó posteriormente una venta de 48 cazas F-35 a Riad por u$s24.300 millones. Estados Unidos, por el momento, no anunció una intervención directa contra el grupo yemení.
La nueva alarma se activó después de que los hutíes atacaran objetivos en territorio saudita con misiles balísticos, misiles de crucero y drones. Su portavoz militar, Yahya Saree, aseguró que realizaron “dos operaciones militares exitosas” contra instalaciones “sensibles” de Riad y objetivos vinculados con Aramco en Yanbu.
El ataque marcó la primera amenaza contra la capital saudita desde la reanudación del conflicto en Yemen. Durante la jornada se registraron explosiones y una columna de humo cerca del aeropuerto de Riad, mientras Arabia Saudita sostuvo que sus defensas frustraron ataques contra distintas ciudades e infraestructura civil.
La escalada también amenaza dos pasos estratégicos para el comercio energético. Los hutíes avanzaron sobre sectores vinculados con Bab el-Mandeb, mientras el estrecho de Ormuz continúa condicionado por el enfrentamiento con Irán. El escenario aumenta la presión sobre las rutas utilizadas para transportar petróleo y otras mercancías.
En paralelo, Teherán volvió a advertir a Estados Unidos y sus aliados contra una nueva ofensiva y aseguró que responderá ante nuevos ataques contra su territorio o sus intereses. La advertencia profundiza la incertidumbre mientras Washington refue
Fuente: Ámbito
