Mon Laferte tiene algo que no abunda: magnetismo. Algo pasa cuando se sube al escenario. Algo que la hace personal, distinta. Cuando la cantautora chilena despliega su personalidad artística, se torna imposible no fijar la atención en ella.

Transmite una especie de cercanía y espontaneidad que la vuelven creíble. Ante un Luna Park repleto, la artista nacida en Viña del Mar sacó a relucir el domingo todas sus virtudes de estrella pop latinoamericana. La voz potente y visceral de Laferte logró combinarse con una banda impecable y un público eufórico que coreaba todas las canciones, incluso las que se dieron a conocer hace pocas semanas.

Después de actuar en Santiago de Chile y Mendoza, la cantautora llegó a Buenos Aires para presentar Norma (2018), su sexto disco, y los tres singles que lanzó este año, además de repasar toda su obra. “Muchas gracias por venir, no me la creo, estoy demasiado feliz, demasiado emocionada, es la primera vez que tocamos en el Luna Park”, dijo la chilena apenas comenzó el concierto.

En la primera parte del show, el eje estuvo puesto en su repertorio más próximo, tal vez su etapa más interesante. La búsqueda actual de Laferte conecta con un paisaje folklórico latinoamericano sin perder urbanidad ni sonoridad pop. Las primeras que sonaron, de hecho, descansan sobre ritmos bailables de la región: la salsa “¿Por qué me fui a enamorar de ti?”, y las cumbias “Ronroneo” y “Cumbia para olvidar”, todas de Norma.

Un combo tropical arrollador que tiene piezas claves como el pianista Emmanuel Cisneros Solis, el percusionista Santiago Ortíz Betanzos, la baterista Natalia Pérez Peralta y una sección de vientos integrada por Ángel Viquez Ríos en trompeta, José Hernández en saxofón y Erick Rodríguez Fernández en trombón.

Laferte está radicada en México desde hace más de una década. Allí empezó a encontrar su estilo, a familiarizarse con la gran industria y a proyectarse hacia todo el mundo. Si bien goza de un presente artístico extraordinario y es un fenómeno en redes sociales -tiene más de dos millones de seguidores en Instagram-, la artista chilena expresa un talento que trasciende la fugacidad de los likes. Y su identidad estética se encuentra en pleno desarrollo. En la triada de singles que lanzó este año, indaga en una instrumentación más eléctrica y urbana, sobre todo en “Chilango blues”. Y en “Canción de mierda”, que fue censurada por YouTube, saca su costado más provocador y directo: “¿Tú que vas a saber? Si tú no sangras una vez al mes”, canta con pasión.

“Echa ese pañuelo para acá”, le dijo Laferte a una piba del público después de “Caderas blancas”, de su último disco. Era un pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. La chilena se lo envolvió al cuello y después de varias canciones lo ató al micrófono. Y, claro, las pibas ovacionaron a su ídola, que se mostró sorprendida con el clásico cántico “Olé, Olé, Olé / Cada día te quiero más”. Si bien había públicos de diversas edades y géneros, la mayoría eran chicas sub-30y sub-20.

Las canciones de Norma relatan las distintas etapas de una relación de pareja, desde el enamoramiento inicial hasta la crisis y el final. La compositora lo pensó como un disco conceptual y dramático. O melodramático, casi de telenovela. Una tradición emocional que Laferte también recoge del universo del bolero mexicano. En “Quédate esta noche”, por ejemplo, la cantora entregó su voz más íntima y desgarrada. “¿Quieren una para llorar?”, dijo antes del bolero “Funeral”, en la que desplegó su mejor papel de intérprete.

Después de bailar, hacer mosh y moverse por todo el escenario con su vestido rojo, se colgó la guitarra eléctrica para tocar “Amor completo” y el single recientemente estrenado “Paisaje japonés”. Luego, arrancó con una serie de hits y clásicos de su repertorio, como “Amárrame” -muy celebrado por el público-, la cumbia noventosa “Amor” (de Los Auténticos Decadentes), el rapeado “Mambo”, el salsero “El beso”, el ska “El diablo” y la rockera “No te fumes mi mariguana”. Un abanico de ritmos que logra amalgamar gracias a su impronta personal y capacidad lúdica. “Sé que está muy difícil la situación, pero ustedes están aquí… no saben cuánto se los agradezco”, dijo la chilena en alusión a la crisis económica que atraviesa el país, y se despidió con algunas canciones viejas, como “Tormento” y “Tu falta de querer”.

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