El experimento de River en Ecuador terminó mucho peor de lo pensado. La derrota por 3-0 frente a Liga de Quito en el debut de la Copa Libertadores no solo lo obliga a reponerse la próxima semana ante Binacional como local para acomodarse en el Grupo D, sino que también es un duro cachetazo que puede afectar a la cabeza en la definición de la Superliga.

Hoy quizás comenzarán las especulaciones sobre si la decisión del cuerpo técnico millonario fue correcta o incorrecta, pero en Núñez la cabeza está enfocada al 100% en poder conquistar la adeudada Superliga . Así, River entendió que la prioridad absoluta la tenía el torneo local, por lo que decidió relegar la presentación en la Copa y reservó lo mejor que tiene para regular cargas físicas y evitar el cansancio de un largo viaje antes de definir su suerte en el campeonato el sábado en Tucumán.

Por eso, a excepción de Robert Rojas, quien arrancó en el once inicial, y Gonzalo Montiel, quien fue suplente, los apellidos de siempre se quedaron en Buenos Aires y un once alternativo con muchos nombres de recambio y hasta el debut de un juvenil: Franco Paredes, a los 21 años, hizo su presentación como lateral derecho. Pero el ensayo, quizás obligado por el ajustado calendario en época de definiciones locales, se volvió un combo de incomodidades que explotó muy rápido.

Fuente: La Nación

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