
Este viernes, el Poder Ejecutivo dispuso una nueva modificación en la carga tributaria sobre los combustibles líquidos y el dióxido de carbono.
A través del Decreto 302/2026, se estableció un esquema de actualización parcial que impactará durante mayo, mientras se pospone una parte de los incrementos acumulados para junio.
La decisión se inscribe en la continuidad de una política que viene administrando de manera gradual los ajustes derivados de la evolución del Índice de Precios al Consumidor, utilizado como referencia para actualizar los montos fijos de estos tributos desde 2018. En lugar de aplicar en forma plena las subas correspondientes, el Gobierno optó por dosificar su traslado.
De acuerdo con la normativa, entre el 1° y el 31 de mayo de 2026, se aplicarán incrementos específicos en los impuestos que gravan la nafta y el gasoil.
En el caso de las naftas tanto de hasta 92 RON como de mayor octanaje y la virgen el impuesto sobre los combustibles líquidos subirá $10,398 por unidad de medida, mientras que el tributo al dióxido de carbono aumentará $0,637.
Para el gasoil, el ajuste será de $9,269 en el impuesto general, a lo que se suma un incremento diferencial de $5,019 para determinadas regiones del país, junto con $1,056 correspondiente al gravamen ambiental.
Este tratamiento diferencial alcanza a zonas como la Patagonia, La Pampa y el sur de Mendoza, donde históricamente se aplican esquemas particulares.
