
La escultora Desirée De Ridder trabaja en una imponente obra de más de cuatro metros de altura que será presentada como una performance de quema en el marco de la Bienal Internacional de Escultura. La pieza, realizada con barro extraído del río Paraná, representa un yaguareté y busca generar conciencia sobre la importancia de proteger esta especie en peligro de extinción.
La artista explicó a El Resumen de Natagalá, que esta técnica forma parte de una búsqueda que viene desarrollando en distintos lugares.
"Yo venía haciendo unas quemas como ritual, como una manera de inmortalizar esa figura, ya lo había hecho en Uruguay y en Argentina, pero esta es la primera que es tan grande", señaló. La obra combina ladrillo, barro con paja, arena y bosta de caballo, además de una estructura de hierro que permite sostener la pieza.
De Ridder contó que trabajó junto a su equipo y con la colaboración de la Fundación organizadora para poder finalizar la escultura, que será quemada durante la tarde.
"Los artistas somos para decir algo, para hablar, para pensar en un proyecto", afirmó, al explicar que eligió al yaguareté como símbolo para llamar la atención sobre su preservación. "Tenemos entre 200 y 250 ejemplares en todo el país, es una locura. Hay que cuidarlo entre todos", expresó.
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