
Matías González y Paula Gallo son integrantes de la Fundación TECHO, organización dedicada a la construcción de viviendas de emergencia para familias en situación de vulnerabilidad en todo el país. González coordina la comunicación de TECHO en Chaco y Corrientes, mientras que Gallo es coordinadora nacional de comunicación interna.
En diálogo con El Resumen de Natagalá, ambos explicaron cómo se involucran jóvenes voluntarios en un proyecto que combina trabajo comunitario, solidaridad y compromiso social. “Me sumé a TECHO sin conocer a nadie y realmente fue algo que me cambió la vida.
Construimos viviendas de emergencia con las familias y otros voluntarios, y fue un antes y un después”, contó Gallo, quien se sumó al voluntariado tras conocer la organización por Instagram.
A nivel nacional, TECHO cuenta con alrededor de 600 voluntarios fijos, aunque miles participan de las construcciones y otras actividades puntuales. En Chaco y Corrientes, próximamente realizarán una construcción en el barrio 6 de septiembre, en Resistencia, invitando a todos a sumarse.
La misión de la fundación va más allá de construir casas: busca generar transformaciones en las comunidades, fortaleciendo las capacidades de los vecinos y vecinas para que sean protagonistas del cambio. “No construimos para las familias, construimos con las familias”, enfatizó González.
Las viviendas de emergencia, conocidas como casillas, son prefabricadas y se ensamblan en un solo fin de semana, permitiendo que cualquier persona pueda participar, incluso sin experiencia previa en construcción.
La financiación de TECHO proviene de socios individuales, empresas y voluntariado corporativo, sin recibir apoyo político o religioso. “Esto nos permite nuclearlas voluntades y juventudes de distintos partidos e ideologías en una causa común: que nadie viva en condiciones precarias”, explicó Gallo.
El proceso de selección de las familias beneficiarias es transparente y participativo. Se realiza un relevamiento completo de cada barrio, priorizando la situación de emergencia habitacional y permitiendo que la comunidad vote los criterios de asignación.
Cada vivienda construida tiene una duración aproximada de diez años y la organización trabaja en proyectos de urbanización que incluyen tendido eléctrico, tanques de agua, veredas y espacios de juego.
Además, TECHO está desarrollando un nuevo modelo de vivienda de bajo costo, más sostenible y escalable, que permitirá a las familias ampliar sus hogares según sus necesidades. El objetivo es que este prototipo pueda ser replicado por municipios de todo el país para abordar la emergencia habitacional de manera más amplia.
Para quienes quieran sumarse como voluntarios, TECHO ofrece oportunidades de participación sin necesidad de experiencia previa. Las actividades se difunden en redes sociales, como la cuenta de Instagram @comunidadtecho\_corrienteschaco, donde se anuncian jornadas de construcción, descargas de materiales y otras iniciativas comunitarias.
Como reflexionó González, “el trabajo en equipo y la colaboración nos permite construir una realidad más grande junto con otros. En TECHO entendemos que nadie se salva solo y que juntos podemos generar cambios significativos en la vida de muchas familias”.
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