
El ingeniero Hugo Rohrmann, docente de la Universidad Nacional del Nordeste y exintegrante de la Administración Provincial del Agua, puso el eje en la posible llegada de un evento de El Niño y su impacto en la región durante los próximos meses. En declaraciones a Hola, Litoral, sostuvo que “es absolutamente necesario coordinar acciones ante un pronóstico que indica consecuencias durante la primavera y el verano”, en referencia a las reuniones entre provincias para definir estrategias comunes.
El especialista explicó que todos los modelos climáticos coinciden en la probabilidad de un nuevo evento, aunque persiste la incertidumbre sobre su alcance territorial. “Todavía hoy no se sabe a quién le va a tocar, esa es la gran pregunta”, afirmó.
Detalló que el fenómeno se origina en una mayor evaporación en el océano Pacífico que luego se traduce en precipitaciones excesivas, sin una fecha precisa de inicio, aunque estimó que entre junio y julio podría haber mayores definiciones.
Como antecedente, recordó el evento 2023-2024, que provocó lluvias extremas en el sur de Brasil. “Le tocó exclusivamente al estado de Porto Alegre, con una inmensa cantidad de precipitaciones y un auténtico desastre, pero el resto mirábamos a ver si nos podía tocar”, señaló. En ese marco, consideró clave que cada jurisdicción revise su situación actual, especialmente en zonas expuestas a crecidas.
En el caso del Chaco, advirtió que un aumento de lluvias en la cuenca del Paraná podría derivar en un nuevo escenario de riesgo. “Hay que revisar todo el esquema de defensa y la situación de mucha gente que vive fuera de las defensas”, sostuvo.
Además, alertó sobre las limitaciones estructurales de las ciudades: “cuando aparecen precipitaciones por encima de los 100 milímetros, los impactos son visibles, porque el sistema de desagües pluviales no acompaña el crecimiento urbano”.
En ese contexto y ya en el corto plazo, Rohrmann mencionó el ingreso de un frente frío previsto para el jueves 7 de mayo, con leve descenso de temperatura y lluvias aisladas. Indicó que se trata de un fenómeno habitual en el cierre de la temporada de precipitaciones, con tormentas de baja intensidad y una tendencia a condiciones más estables hacia el invierno.
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