
La demanda hotelera para el Mundial 2026 está teniendo niveles de demanda por debajo de las previsiones iniciales.
Según un informe de la American Hotels & Lodging Association (AHLA), casi el 80% de los hoteles situados en las once sedes previstas en EEUU han visto cómo sus expectativas de reservas no se están cumpliendo y advierten un panorama aún más débil a medida que el país se prepara para el torneo que llevará a cabo en forma conjunta con México y Canadá entre el 11 de junio y el 19 de julio.
Llamado a ser el mayor Mundial de la historia, con un récord de 48 selecciones y 104 partidos, este macroevento futbolístico del verano se presentaba como un importante impulso económico para los países anfitriones.
Sin embargo, los datos publicados por la American Hotel & Lodging Association (AHLA) apuntan a que las expectativas en Estados Unidos podrían ser más complejas de lo previsto.
Aunque los viajeros nacionales siguen llenando habitaciones a los niveles habituales del verano, el esperado auge de visitantes internacionales aún no se ha materializado a gran escala.
Esta tendencia coincide con otros datos del sector turístico difundidos, que muestran un aumento del interés mundial por el torneo, aunque se traduce de forma desigual en viajes confirmados. Los analistas señalan una brecha cada vez mayor entre las búsquedas y las llegadas reales, debido a obstáculos estructurales que dificultan convertir el interés en reservas.
El informe de la American Hotel & Lodging Association (AHLA) señala cinco grandes barreras que habrían hecho a los compradores echarse atrás.
En primer lugar figura, la existencia de nuevas tasas e impuestos. En los últimos meses resultó polémico la existencia de, por ejemplo, un pago de u$s 150 para acceder al MetLife Stadium, independiente del costo de la entrada, al cual es imposible acercarse a pie o en transporte público gratuito.
Otra de las barreras es la situación geopolítica y la percepción actual de Estados Unidos por parte de los aficionados. La incertidumbre con muchos de los países participantes en cuanto a la tramitación de visas, junto a conflictos de guerra como el de Irán, ha llevado a un decrecimiento de la demanda internacional.
Entre el 65% y el 70% de los hoteleros encuestados por la AHLA identifican estos factores como el principal freno a la demanda internacional. Para un torneo que depende en gran medida de los desplazamientos transfronterizos, especialmente desde Europa y América Latina, se trata de un desafío de peso.
A esto se le tiene que sumar el incremento en los precios de los vuelos por la subida del precio del combustible o el miedo extranjero a elementos como el Immigration Customs Enforcement (ICE) o el Transportation Security Administration (TSA), que suelen aplicar protocolos de seguridad estrictos con los visitantes de acuerdo al país que provengan.
"Los hoteles de las ciudades anfitrionas llevan años preparándose para el Mundial y, aunque hay una gran expectación, los datos apuntan a un panorama más matizado", señaló Rosanna Maietta, presidenta y consejera delegada de la AHLA.
Otro factor clave detrás de este escenario más moderado es lo que el informe describe como una "señal artificial de demanda temprana" creada por la asignación de cupos de habitaciones para la FIFA. Los hoteles reservaron inicialmente un gran volumen de plazas para el uso oficial del torneo, lo que infló las expectativas.
Sin embargo, aproximadamente la mitad de los encuestados afirma ahora haber devuelto un número significativo de habitaciones al mercado, lo que obliga a recalibrar las previsiones de demanda.
Disgregando la situación por ciudades, los datos no mejoran. En Kansas City, entre el 85% y el 90% de los hoteles encuestados registran niveles de reservas inferiores a los esperados, con una demanda incluso menor que en un verano sin grandes eventos.
Señales igualmente débiles llegan desde Boston, Filadelfia, San Francisco y Seattle, donde muchos operadores describen el Mundial como un "no acontecimiento" por ahora.
El impacto se deja sentir de forma desigual entre las ciudades anfitrionas. Un grupo más reducido de destinos sí está registrando avances tangibles. Miami y Atlanta superan las previsiones, impulsadas por su fuerte atractivo vacacional, una mejor conectividad aérea y la confirmación de bases de concentración de selecciones. Estos mercados, subraya la AHLA, representan solo entre el 25% y el 30% del total de respuestas.
Las grandes puertas de entrada como Nueva York y Los Ángeles se sitúan en un punto intermedio. Aunque las reservas son más débiles de lo esperado, se mantienen en líneas generales en niveles similares a los de un verano normal, lo que sugiere que el torneo todavía no aporta un impulso adicional significativo.
Mientras tanto, Dallas y Houston presentan un patrón similar, con alrededor del 70% de los hoteles por debajo de las previsiones para el Mundial a pesar de mantener una ocupación de base estable.
Jan Freitag, director nacional de análisis del mercado hotelero en CoStar (una empresa especializada en información, análisis y plataformas online para el sector inmobiliario comercial), advierte del poco tiempo que queda para recibir demanda internacional de los partidos de junio, correspondientes a la fase de grupos.
Hotel Rafael, de Kansas City, ciudad donde entre el 85% y el 90% de los hoteles encuestados registran niveles de reservas inferiores a los esperados, con una demanda incluso menor que en un verano sin grandes eventos.
“Si un equipo tiene una afición que necesita visado, el tiempo para conseguirlo se está acabando o ya ha pasado”, avisa. “Si los aficionados de un país no pueden conseguir visados, entonces dependes de los estadounidenses que siguen a esa selección o de personas que se han trasladado aquí y ya están en el país”, ha añadido el analista.
